A la mañana siguiente
7:48 am
Calytrix ya no estaba en el hospital. En su lugar, había obligado a Laylina y a su esposo a llevarla a la residencia de los Meyer. Allí, Sabrina, instigada por su madre, intentó darle una bofetada a la morena. Por desgracia, Calytrix ya no era la joven indefensa de la noche anterior.
Había pensado bien las cosas. Ya que no podía escapar de convertirse en la novia de la mafia, más le valía cobrar toda la pequeña venganza que pudiera ahora. Y tal vez, asegurarse de q