Boyle se sentó allí solo y quedó completamente horrorizado por mucho tiempo.
La noche anterior le había parecido una pesadilla agonizante.
Parecía que el hecho de haber visto esos videos lo había sacudido hasta lo más profundo de su corazón. Sin embargo, todo eso no era nada en comparación con lo que Cherie tuvo que pasar.
Su pecho se sentía extremadamente apretado.
El celular que estaba junto a su computadora sonaba sin parar. Era el celular de Cherie.
El identificador de llamadas mostraba