Cherie apretó su agarre en el contrato mientras estaba parada en el cuarto. Ella se sintió extremadamente apenada. Ella abrió su boca y dijo: “Yo… no sabía que estabas en una reunión. Me retiro”.
Boyle estaba sentado en su silla de oficina con los dedos entrelazados. Su cara permanecía calmada como de costumbre, aunque en sus ojos apareció una mirada burlona.
Boyle miró la espalda de Cherie mientras ésta corría detrás de la puerta del cuarto de estudio. Él dijo: “Dame cinco minutos. Te hablaré