Capítulo 50 —El junco
Narrador:
Janina no podía salir de la habitación de visitas, entonces el guardia se acercó a ella
—Señora, ¿le sucede algo, necesita ayuda?
—Sí, no puedo caminar, las heridas en mis pies me lo prohíbe
Ella, luego de salir Sebastián, se había vuelto a sentar, pero no porque las heridas en los pies no la dejaran caminar, sino porque sus piernas se aflojaron de tal manera que no la sostenían en pie
—No se preocupe, voy a la enfermería por ayuda
—No, no es necesario que vaya