Salieron del auto cuando llegaron a uno de los mejores restaurantes de la ciudad.
Barbara estaba que entraba en pánico, ella no estaba vertida como para ir a un restaurante de ese calibre, era obligatorio una etiqueta para ese tipo de restaurantes.
Se quedó pegada al suelo cuando se soltó de la mano de Eros.
—¿Que sucede?— le pregunto él.
—No voy a entrar ahí.
—¿Porque? No entiendo.
— Eros por todos los cielos ¿no ves como estoy vestida?
—Aja, puedo notarlo ¿Que tiene que ver eso con que entr