Mundo ficciónIniciar sesiónMientras toda aquella masacre se desplegaba ante mí no pude mantenerme más en mi asiento.
-¡Nooo! ¡Detén esta locura!- grité a la vez que Giselle y Dimas quienes habían guardado su distancia de nosotras se acercaban nuevamente con intenciones de contenerme.
La risa de Larissa surgió y







