CAPÍTULO 40. Verte de nuevo
CAPÍTULO 40. Verte de nuevo
—¡Maldición, qué pequeña eres! —suspiró él, disfrutando con cada contracción que lo envolvía.
Moon apenas podía respirar. Intentó cerrar los ojos para perderse en la sensación, pero Renzo no la dejaba escapar, ni evadirse, ni desconectarse ni nada…
—¡Mírame! No tienes permiso de irte a ningún otro lugar. Estás conmigo —gruñó moviéndose con fuerza y la escuchó gemir, jadear, gritar, mientras sus cuerpos entraban en aquella avalancha desesperada por volverse uno solo.