Ciara
—¡Despierta, vas a llegar tarde al trabajo! —gritó una voz fuerte en mis oídos, despertándome bruscamente y obligándome a abrir los ojos de par en par.
Refunfuñando, me incorporé en el suelo, abrazando el edredón con fuerza mientras miraba a la inesperada y jovial criatura frente a mí: Alena.
—¿Por qué me gritas tan fuerte? —pregunté.
—Papá dijo que te despertara para que pudieras prepararte para el trabajo.
—¿Por qué no me despertaste más...? No sé... ¿CON CUIDADO?
Alena me miró con incr