"¡Se acabó! ¡Mami está en casa!", se quejó Layla.
Al ver lo asustada que estaba, el guardaespaldas se rio entre dientes. "¿Por qué tienes tanto miedo? Échale la culpa a tu hermano".
"¡De ninguna manera!". Layla frunció el ceño. "Además, aunque le diga que Hayden me sacó a la lluvia, ¿de verdad crees que mami me va a creer?".
"Entonces te va a regañar". El guardaespaldas se sintió divertido, pero no se atrevió a dejarlo traslucir. "No te preocupes, probablemente a mí también me regañen".
Layl