En Bridgedale, llegó un nuevo día. Salió el sol.
Avery se levantó y se acercó a las ventanas para abrir las cortinas. El brillante sol de afuera la puso de buen humor. No pudo evitar abrir las ventanas. Al instante entró una brisa fría y penetrante. El buen humor que le proporcionaba el sol se desvaneció al instante.
Cerró la ventana, se acercó al lado de la cama y levantó el teléfono. Miró la hora.
El mensaje de la señora Cooper apareció al instante ante sus ojos.
[Avery, espero que estés b