Cassandra sintió que el mundo se detenía.
¡Las palabras de Marco eran como una daga que se clavaba en su corazón!
Recordó lo que Madeline le había dicho en el camino:
«No es momento de sufrir o llorar. Ya que te metiste en todo esto, solo tienes una elección: Marco o Angelo. Ahora solo tú puedes hacer algo.»
Sus dedos temblaron al recordar el arma que Madeline le había dado, ahora oculta bajo su ropa.
Marco se giró hacia Angelo, levantando el cuchillo con calma, disfrutando de cada segun