Uno de ellos, él que tenía la llave en su posesión, pasó adelante para abrir la cerradura.
¡Clic! La puerta estaba desbloqueada.
El momento en que la puerta se abrió, todos tácitamente le dieron la espalda.
No podían soportar visualizar el posible escenario que tuvo lugar en la habitación.
Sin embargo, Gideon permaneció parado y quieto, sin mover un músculo.
Sintiendo que algo andaba mal, la curiosidad instó a uno de ellos a dar la vuelta a echar un vistazo.
En el próximo segundo, él