El Pequeño Viemond mantuvo una cara seria y grave. Luego miró el estómago de Nell y dijo: “Definitivamente haré algunos robots, los mejores. Cuando mi Hermanito y Hermanita salgan, se los daré como regalos”.
Nell se rio y dijo: “¿Y si a tu Hermanita no le gusta?”.
El Pequeño Viemond instantáneamente abrió mucho los ojos.
Era porque a él realmente le gustaban los robots, por lo que inconscientemente pensó que sería el mejor regalo del mundo.
Le era difícil para él imaginar cómo podía haber al