Fiona miró inmediatamente a Luna.
El brazo izquierdo de Luna estaba envuelto en un cabestrillo, e incluso había un rastro de sangre en sus vendas. Su rostro también estaba más pálido que de costumbre.
Fiona entrecerró los ojos y sintió que un destello de malicia la recorría.
Aunque Charmaine no la hubiera llamado antes, ella también sabía lo que iba a pasar entre Joshua y Luna. La razón por la que ella le prohibió a Charmaine seguir hablando de esto fue para que nadie más se enterara sobre lo