“¿No me menospreciarás por esto?”, preguntó Eevonne con incredulidad.
Kingston se rio de una forma muy fuerte. “Eres realmente una chica muy linda y tonta. Por supuesto que no te menospreciaré. Al contrario, creo que eres bastante ingeniosa”.
Eevonne se quedó sin palabras. Después de un largo rato preguntó: “¿Por qué no me menosprecias?”.
Kingston lo pensó. “Hace muchos años, conocí a una chica, cuya vida en ese momento era aún más difícil que la tuya. En aquella época, llevaba tenía un hijo con