Silvia se quedó atónita por un momento. Una voz dentro de ella le decía que aceptara, que no perdiera contra esa mujer, Ana.
Pero la razón le hizo calmarse. Si fuera una trampa, y ella cayera en ella, sería verdaderamente irrecuperable.
Silvia, reprimiendo sus emociones, eliminó ese mensaje. Pero al otro lado no parecía importarle si ella respondía o no. Después de un rato, le enviaron otro mensaje sin más.
—Últimamente, Ana está muy destacada. Si Grupo Hernández ofende a alguien en su expansión