Sin embargo, Teresa no se detuvo en este asunto, solo deseaba que sus dos hijos estuvieran conscientes y no desarrollaran sentimientos hacia la gente de la familia Hernández.
Pasado un rato, comenzó a preguntar sobre cómo estaban Javier y José.
Mientras los tres platicaban, se oyeron pasos apresurados desde afuera. Lucas entró con prisa, y al ver a Teresa despierta, se alegró mucho.
—Mamá, no, tía, ¡despertaste!
Estos días siempre traían malas noticias, y Lucas temía que Ana no pudiera sopor