Lucas observó la figura de Silvia, que huía a toda velocidad. Sus oscuros ojos no mostraban ninguna emoción mientras volvía a la habitación del hospital.
Silvia salió corriendo del hospital, y dada la velocidad con la que se movía siendo una mujer en silla de ruedas, atrajo muchas miradas. Sin embargo, a Silvia no le importó.
Al llegar al coche que la había llevado, el conductor la ayudó a subir. Viendo su expresión de pánico, pensó que algo malo había ocurrido.
—Srta. Silvia, ¿qué le sucedió?
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