55. Planificado el futuro
Aquella mañana del sábado mucho antes de que amaneciera sentí las manos de Michael recorriendo mis caderas, mientras su boca lo hacía en mi espalda, —Te deseo tanto, …mi prometida, no lo puedo creer—, su mano se adentro en mi camisa, cuando sus dedos rozaron mi pecho me arquee, quedando mis glúteos aún más pegados a su entrepierna, —amo como te sonrojas al llegar al orgasmo o como te contraes a mi alrededor al llegar al éxtasis y tus gemidos rompen el silencio para decirme cuanto te gustan mis