—¿Señor Alfa? —Le pregunto algo sorprendido. «¿Acaso esta chica me llamaba así?»
—Eh, eh... —No para de titubear, sin darme respuesta alguna.
Me acerco a ella e intenta retroceder, pero la encimera que está detrás de ella, la detiene, mientras yo sigo acercándome. Nuestros cuerpos están a tan solo unos pocos centímetros de distancia, la miro a los ojos directamente, se ve algo nerviosa, pero me sostiene la mirada, sus ojos color miel me hacen sentir hipnotizado.
—¿Qué quiere de mi se