Enmanuell miraba a Arielle desenvolverse muy bien como juez de los concursos de ganado, pues él, le había enseñado mucho sobre el tema y ahora estaba ahí mirando y evaluando raza y calidad de cada animal en exposición.
Enmanuell se alejó de la multitud y fue a uno de los stan.
—Señor Giordano, un gusto encontrarlo aquí en Paraíso. —saludó uno de los hacendados.
—Señores, un gusto encontrarme con ustedes, y espero que nos unamos para hacer de Paraíso un lugar turístico para mejorar la economía