Xiaobao entró corriendo en el estudio con su cuaderno de ejercicios, y de repente gritó: “Papi”.
Jin Fengchen levantó la cabeza. Su expresión se suavizó al instante y su voz se volvió amable al preguntar: “¿Qué pasa?”.
“Tengo un problema que no puedo resolver. ¿Puedes enseñarme cómo resolverlo?”.
A Xiaobao le preocupaba que estuviera perturbando su trabajo.
“Por supuesto”. Jin Fengchen extendió su mano. “Déjame ver”.
Xiaobao estaba encantado y se apresuró a poner su libro de ejercicios sobr