68. Entre mentiras y verdades
Franco mantenía la mirada fija en el punto donde Cassandra y Andrea desaparecieron. Había una dureza en su mandíbula que Javier reconoció al instante, como un gesto que siempre precedía a las peleas más memorables que tuvieron en la universidad.
Fue entonces cuando Javier notó que Franco sostenía el móvil de Andrea en su mano. Lo reconoció de inmediato por los abalorios que colgaban de la funda, un detalle que ella siempre llevaba.
—¿Conoces a ese pequeño demonio? —preguntó con irritación.
Jav