Punto de vista de Bruno
Maldita sea el día en que conocí a Lena y a Liah, ambas fueron mi perdición. Es tanto, que apenas y lo puedo asimilar.
Me dejé engañar como un imbécil, caí en su trampa dejándome vencer por esa atracción incontenible que sentía por ellas, que a su vez, me mantenían en una eterna incertidumbre en cuanto a sus intenciones, y lo que pudiera pasar con nosotros.
Ahora que lo pienso, debí haber escuchado más a mis padres y a ese sexto sentido que me insistía que la mujer con q