La garganta de Garrison se estremeció. Sus ojos eran como bolas de fuego. “¿Quién presentó la denuncia contra mí? ¿Por qué me está acosando?”.
El hombre suspiró.
“No sé por qué lo está acosando, pero no me atrevo a decir su nombre. Todo lo que puedo decirle es que todo el mundo siempre lo llama Señor Connor”.
“¡Zachary! ¡De nuevo ese b*stardo!”.
Incapaz de contener su ira, Garrison golpeó la puerta del coche.
“No pueden confiar en él. Tiene otras intenciones. ¡Independientemente de su denun