Sin embargo, Poopoo levantó su carita incomparablemente apuesta y miró a Lillian y David. Lágrimas cristalinas brotaron de sus grandes ojos negros como la tinta.
Había vivido con Lillian y David desde que podía recordar.
En su corazón, ellos dos eran su verdadero padre y madre. No podía soportar dejarlos.
Sin embargo, aunque su mente infantil no podía comprender el mundo de los adultos, sabía que ahora no tenía otra opción… ¡Tenía que dejarlos!
Sin embargo, no lloró.
Quería ser un hombre y