No sé cuánto tiempo pasó, pero decidí tocar la puerta, dónde David me abrió brindándome una sonrisa tierna, así que decidí saludarlo, dónde me devolvió el saludo invitándome a entrar a su departamento, mientras mis mejillas se sonrojaban siempre que estaba con él.
-¿A qué debo el gran honor de tu visita, Itziar? - Preguntó mientras se dirigía hacia la cocina trayendo un vaso de agua.
- Me da mucha pena decirlo, pero Erik... - Dije con pena, dónde David movió la mano interrumpiéndome