Capítulo 28.

Daphne

Crucé las piernas por enésima vez en menos de diez minutos. Mis padres me habían pedido hablar con ellos y para lo mismo, se habían tomado la molestia de venir hasta Noruega. Mi madre lucía evidentemente molesta y mi padre igual, aquello lo notaba por las malditas expresiones que tenían. No imaginaba lo que iban a decirme, y eso me preocupaba muchísimo. No comprendía por qué razón tenían que viajar hasta acá en lugar de enviarme un mensaje o hacerlo mediante una llamada telefónica.

—Muy
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