Llegamos al lugar y él saca una llave de su bolsillo derecho delantero, luego abre una puerta y me invita a pasar, le miro de reojo de forma dudosa, entrecerrando los ojos, dándole a entender que no confío en él.
—Si no te conociera, pensaría que me quieres comer— Digo de forma ligeramente desconfiada, pero a la vez divertida.
—Donna, no necesito traerte a un lugar apartado para comerte— Me toma del brazo y me acerca a él de forma bastante repentina, haciendo que un chillido de sorpresa se me e