Al notar la hora, Bianca echó un vistazo a su reloj. Después de estirarse y frotarse el hombro adolorido, recogió sus cosas y salió de la oficina.
Parada junto a la acera, esperaba encontrar un taxi cuando un sedán familiar se detuvo frente a ella.
La ventanilla bajó, revelando el rostro de Blake.
Sobresaltada, dio un paso atrás de forma instintiva.
—Parece que estás trabajando hasta tarde. Justo pasaba por aquí y pensé en llevarte a casa. Sube —dijo Blake con una sonrisa cálida.
Bianca mo