Dave la sostuvo con fuerza entre sus brazos.
Aunque solo habían estado separados por poco tiempo, el deseo entre ellos seguía tan fuerte como siempre.
Bianca se aferró a su espalda firme, apoyando la cabeza en su amplio hombro.
—¿Cómo está tu abuelo? ¿Se siente mejor? —preguntó en voz baja.
El rostro de Dave se volvió serio.
—No mucho. Tengo que quedarme con él unos días más —respondió, soltándola suavemente y posando ambas manos en sus hombros. Sus ojos intensos brillaban bajo la luz de la lun