LEVIATHAN
En el momento en que Valour entró en el palacio submarino, lo supe.
Lo sentí en la corriente, en la manera en que las profundidades palpitaban a mi alrededor. El agua no espumaba por su regreso, sino por traición.
Entró en mi cámara con una capa mojada, un rostro indescifrable y el olor acre a humo impregnado en su piel.
—Perdiste —me burlé, con una voz atronadora que resonaba contra los pilares de coral.
Valour se quitó la capucha.
—No exactamente.
Me levanté.
—No juegues conmigo