—No hables así, Elena. Al fin y al cabo, Bella es tu hermana mayor, tienes que seguir respetándola.—¡Bah, la hermanastra de mamá! Me da vergüenza tener una hermana como ella. ¿Se te ha olvidado, mamá, que en el instituto nos dejó en ridículo porque casi no se aprueba? Y lo más loco es que encima pidió casarse con Álvaro. Una locura, ¿verdad?Me quedé callada escuchando la conversación entre madre e hija. Así descubrí un dato: aquella mujer de mediana edad llamada Mira era la madrastra de Bella, y Elena era su hermanastra. No me extraña que su mirada hacia Bella no fuera sincera en absoluto.—No seas así. Al fin y al cabo, es hija mía, y sigo estando orgullosa de Bella. En cuanto a casarse con Álvaro, lo hablaré con su padre. Espero poder casarte con Álvaro —dijo mientras me miraba—. Aún quieres casarte con Álvaro, ¿verdad, Bella?Me quedé callada, sin saber qué responder. Tampoco sabía qué aspecto tenía Álvaro. ¿Sería también un hombre gordo, o…?Ah, no quiero volver a pensar en ning
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