—Sabes que la hicimos perfecta ¿verdad? —le susurró Elliot, acostándola en el bambineto entre los dos, y alcanzando una mano de Kali por encima de las almohadas. —Sí, va a ser una niña muy exótica. —sonrió Kali—. Va a ser morena como yo, pero tiene tus ojos. —¡Uff! ¡Una morena de ojos azules! ¡Voy
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