~IrisSiguió adelante, despacio, con embestidas cada vez más profundas y castigadoras en mi garganta hasta que comenzaron a aparecer manchas negras en los bordes de mi visión.No podía respirar. Mis pulmones quemaban, la saliva goteaba por mi barbilla en hilos gruesos y mis ojos derramaban lágrimas.Él observó cada segundo, con la mandíbula apretada, gruñendo desde lo profundo de su pecho como si estuviera reclamando algo que siempre le había pertenecido.Finalmente, se retiró con un chasquido húmedo. Ahogué un jadeo, tosiendo y tratando de tragar aire, solo para que él me sujetara de la delgada cadena de plata con la cruz que llevaba al cuello.Se la enrolló una vez en el puño y me tiró hacia arriba con fuerza.Tropecé hasta ponerme de pie, jadeando, con las piernas temblando.Me giró rápidamente, presionando mis pechos contra las frías baldosas pegadas a la pared.Mis pechos se aplastaron contra la superficie, con los pezones doliéndome por la fricción. Antes de que pudiera acomodar
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