Dave me da la vuelta rápidamente, y ahora estoy de espaldas sobre las patas de la silla, con las piernas bien abiertas. Dave se coloca entre mis piernas, alineando su polla con mi entrada.Me penetra con brusquedad, con tanta fuerza que el coche se sacude.«Oh, joder, Dave... No puedo», gimo, intentando alejarme de él. Me sujeta con fuerza por los muslos, arrastrándome de vuelta a mi sitio.«Aún no has terminado, nena», gruñe, mientras sus caderas se clavan en mí una y otra vez, poseyéndome con cada embestida.«¡He esperado demasiado para esto! Ni te lo imaginas, Bri, demasiado tiempo para sentir este coño una sola vez y luego parar».«Voy a seguir follándote ese bonito coño hasta llenarte, una y otra vez», gruñe con voz grave y concentrada. Escupe en mi coño, su saliva caliente cae sobre mi piel sensible, su pulgar masajea mi clítoris con rudeza mientras los gemidos se escapan de mis labios una y otra vez.«¡Todas esas noches en las que tuve que escuchar a Eric follarte una y otra v
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