POV DE ISLALa música pulsaba a través del bar como un latido, fuerte e implacable, vibrando en mi pecho. Estaba sentada en un taburete junto a la barra, mis dedos envueltos alrededor de un vaso que ya estaba medio vacío. El hielo tintineaba suavemente mientras hacía girar el líquido ámbar, observando cómo atrapaba la tenue luz. A mi alrededor, la gente reía y bailaba, sus cuerpos apretados en la neblina del alcohol y el deseo. Pero me sentía como si estuviera viendo todo desde detrás de una pared de vidrio, desconectada, entumecida.Kiera me había estado suplicando todo el día que saliera. Me había llamado cinco veces, cada vez más insistente que la anterior. —Necesitas salir de esta casa, Isla. Has estado deprimida por días, y me está volviendo loca. Solo una noche. Una noche de diversión. Por favor. —Su voz había sido brillante, ansiosa, como siempre lo era cuando intentaba animarme. Al principio me resistí, poniendo excusas, diciéndole que estaba cansada, que no estaba de humor. P
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