—Está siendo tendencia otra vez. ¿Estás segura de que es una buena idea mantenerla en tu equipo? La mala publicidad no es buena ni para ti ni para la empresa, ya lo sabes. Esos rivales siempre están observando, buscando una oportunidad para derribar a los demás, y no podemos permitirnos actuar de manera imprudente —dijo la señora William con exasperación mientras hablaba por teléfono con Celina a la mañana siguiente.—¡Mamá, ella no hizo ninguna de esas cosas! —replicó Celina.—Tú sabes que no las hizo y yo te creo, Lina. Pero internet es diferente. La gente cree todo lo que ve y, aunque al final se demuestre la verdad, no es lo mismo, porque siempre habrá quienes prefieran creer las cosas malas sobre los demás —explicó la señora William.Celina suspiró.—Aun así, no podemos simplemente cambiar de compañera en medio del programa. Eso sería poco profesional. Y si la sacamos del equipo y luego se demuestra su inocencia, ¿qué haríamos? ¿Pedirle disculpas? Vamos, mamá, sabes que, nos invo
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