El sábado del cumpleaños de Killian había llegado, y el lugar era exactamente el que Isabela había planeado. Como ella misma decía: ser ignorado es horrible, así que, si se trata de dar cariño a alguien, que sea a toda la clase. Por suerte, el Jardín de Infancia Wheatfield trabajaba con grupos pequeños, así que eran apenas unos veinte niños corriendo de un lado a otro.—Killian, este es un Lego que te traje… es igual al que mi papá me dio la última vez… —empezó Nina, pero rápidamente se tapó la boca. Casi olvidó que el nombre de su padre era un gatillo para el mal humor de su amigo.Killian estaba elegante con una camisa de mangas largas con estampado de dibujos animados y jeans desgastados. Ese estilo relajado lo hacía destacar aún más; se notaba que la mitad de las niñas de la clase estaba encantada con él.—Gracias —respondió, aceptando el regalo con su habitual educación.Nina, recuperando el aire, insistió: —Si no te gusta la marca de mi familia, puedo usar mi dinero de Año Nuevo
Ler mais