-Tobias, cámbiate de ropa, vamos a salir -le dijo Garlan un rato más tarde bajando la escalera y habiéndose quitado el traje para ponerse un pantalón negro ajustado y una camisa azul oscuro que arremangaba a mitad de brazo y con los primeros botones abiertos, dejando a la vista la cadena dorada que bailaba sobre su pecho.Tobias, que se había quedado toda la tarde inmerso en la laptop y en la traducción de lo que le quedaba de los contratos, inclinó la cabeza.-¿A dónde vamos?Él sonrió.-Es una sorpresa, te va a gustar.Tobias intuyó por la hora, donde ya estaba anocheciendo, que comerían afuera, aunque no podía imaginar dónde. Él no había insistido en lo que comerían en la cena, ni tampoco en pedir. Bueno… dejaría que lo sorprendiera y, guardando bien todo, fue a su habitación.En eso abrió la puerta y se asomó, ya que después de haberse quitado parte de la ropa quedándose en la interior, se dio cuenta que al no tener referencia de a dónde iban, no sabía qué ponerse.-Garlan -llamó
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