Después de la llamada, Harriet terminó su trabajo y salió temprano. Iba a comenzar con los preparativos para la fiesta de cumpleaños, pero primero iba a hablar con su padre. Pensó que tendría la oportunidad de hablar con él antes de que se fuera a casa, pero el trabajo le ocupó casi todo el tiempo y, para cuando fue a verlo, él ya se había marchado. Empezaba a sentirse incómoda con Alexa y sabía que, si no hacían algo al respecto, ella terminaría causándole verdaderos problemas.—Creo que estaré bien en mi propio coche. Ya pueden dejarme sola. —les dijo a los guardaespaldas, pero ellos no le prestaron atención.—Tenemos órdenes directas del señor Damien Daniels de permanecer con usted en todo momento. Pedimos disculpas por las molestias, pero no podemos irnos. —dijo uno de ellos mientras le abría la puerta del coche.—¿Cómo consiguieron siquiera mis llaves? ¿Saben qué? Olvídenlo. —negó con la cabeza y entró al coche, aceptando su destino.No había estado en casa en una semana, ya que
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