El problema central de la identidad visual del proyecto del Centro Histórico era este: cómo comunicar lo que dos firmas producen cuando trabajan juntas desde disciplinas relacionadas pero no idénticas, sin que la identidad resultante pareciera la identidad de ninguna de las dos firmas individualmente ni tampoco la identidad de algo genérico que podría pertenecer a cualquier proyecto de rehabilitación de cualquier ciudad.Era el tipo de problema que Valentina identificaba como el núcleo honesto de los proyectos más difíciles: los que requieren que la identidad comunique una tensión específica en lugar de resolverla, porque la tensión era exactamente lo que hacía que el resultado fuera interesante.
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