Capítulo 192 —El Amanecer de los HerederosEl jardín de la mansión resplandecía bajo un sol que, por primera vez, no parecía ocultar amenazas. Ernestina, con su porte severo pero con un brillo de orgullo inocultable en los ojos, terminó de ajustar el velo de Luz Esperanza. No era un momento de cuentos de hadas; era el cierre de una guerra que había durado siglos.—Ya está —dijo Ernestina en voz baja, con la voz ligeramente quebrada—. Ve allí afuera y recuérdales a todos de quién eres hija. Eres la mujer que trajo la luz a este mundo cuando solo había sombras.Luz asintió, su piel emitiendo ese brillo plateado que la caracterizaba desde su transformación. Al pie de la escalinata la esperaba Dilan. El Alfa, al verla, tuvo que cerrar los ojos un segundo para contener el rugido de orgullo que le subía por el pecho. Su pequeña "niña" era ahora una diosa imponente. Dilan le ofreció el brazo, su musculatura en tensión, y comenzaron a caminar por el pasillo central bajo la mirada atenta de tod
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