Capítulo 116: Mi ex-marido. Keyla frunció el ceño, su mirada aguamarina fija en él mientras esa sensación seguía recorriéndola, no solo el aroma de la comida, sino el de Azrick, más denso, más cercano, como si el vínculo en su nuca la obligara a reconocerlo antes incluso de entender qué pasaba. —¿De qué hablas…? Azrick giró con calma y entró al salón, el sonido firme de sus botas marcando cada paso sobre la madera pulida. Estaba limpio, recién bañado, con algunos mechones de su cabello negro aún húmedos cayendo sobre su frente, y ese detalle bastó para que el pulso de Keyla se alterara, porque lo olió, porque su cuerpo reaccionó antes que su mente. —Toma asiento —dijo él con naturalidad, señalando la mesa—, probablemente ya te sientes mejor. Keyla avanzó unos pasos, pero se detuvo, algo en esa frase la hizo mirarse, sentir su propio cuerpo, y entonces lo notó de golpe… ya no había dolor, no había esa sensibilidad intensa entre sus piernas, ni el rastro del exceso de la noche a
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