POV KAELEl hotel domina la avenida principal como una declaración silenciosa de poder. Cristales oscuros, mármol pulido, puertas que se abren antes incluso de que uno las toque. No elijo ese lugar por lujo. Lo elijo por control. Seguridad privada discreta. Cámaras en cada ángulo. Acceso restringido a pisos superiores. Nadie entra sin quedar registrado.Lyra camina a mi lado, todavía más callada de lo habitual. No está rota. No está frágil. Pero puedo sentir el cansancio en sus pasos, la descarga posterior a la adrenalina que le pesa en los hombros. Mi mano permanece en la parte baja de su espalda mientras cruzamos el lobby, no para guiarla, sino para recordarme que sigue ahí.El recepcionista me reconoce sin que yo diga demasiado. No menciono nombres reales. No hace falta. Pago por adelantado. Exijo el último piso. La suite más privada. Sin interrupciones.Mientras esperamos el ascensor, la observo de reojo. La marca superficial de plata en su mejilla ya no sangra, pero sigue irritad
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