—¿Qué ocurre, osito? —le pregunté, rompiendo su trance.Alejandro ladeó la cabeza, regresando a mí; la arruga en su entrecejo no desapareció.—Debo averiguar quién estuvo ahí.—¿No fue un policía del operativo?—No. Si soy honesta, no sé cómo Alejandro le hace para analizar ese tipo de cosas, en mi cabeza lo único que tengo es ruido… las revelaciones, Laura, los disparos, los cadáveres, la redada… Y si él no me dice esto último no habría pensado de nuevo en el tirador que no me mató.—Creo que tomaré una pastilla, a ver si así logro descansar después de lo de hoy— le comenté. Alejandro sujetó mi
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