El punto de vista de AlejandroLlegué a la base que él me había enviado. Era un callejón con algunos vagabundos, así que seguí adelante hasta que vi la puerta metálica que me había mencionado. Me acerqué a ella y llamé dos veces, y entonces se abrió una pequeña ventana, pero él no dijo nada. «Busco a Manuel».«Contraseña».«Eh, ¿contraseña?».Suspiró: «Si quieres ver a Manuel, seguro que te ha dicho la contraseña de esta puerta, si no, no te dejaré pasar».«¡Ah, claro!». Revisé el mensaje y vi la contraseña a la que se refería. Volví a mirar al hombre y dije: «Crepúsculo en la oscuridad».No dijimos nada, él cerró la pequeña ventana y entonces oí que la puerta se desbloqueaba. Se abrió, así que entré y me encontré con lo que él no había ocultado: gente bebiendo, emborrachándose y divirtiéndose con prostitutas de baja estofa. Me acerqué a la barra y un camarero me sirvió una bebida. «Lo siento, pero aún no he pedido nada».«Está en la esquina derecha esperándote». Después de decir es
Leer más