"Rion es muy mañoso, a medianoche no quiere dormir", refunfuñó León con cara de cansancio.Llegaba de una misión y, en lugar de descansar, él y Divya tenían que cuidar a Rion, que se había despertado de repente, mientras Liona seguía dormida."Es tu hijo, ¿por qué te quejas?", dijo Divya. "Es el precio de ser padres. Tú tuviste la culpa de querer casarte, así que disfruta", añadió, pellizcando la mejilla de su marido.León resopló molesto, miró a Divya con cansancio."Llevo dos días sin pagar el tributo, me siento flojo", se quejó."¿Qué tributo?", preguntó Divya."El tributo de la semilla", respondió."Te dan dos y te quejas, y encima pides más. ¿Por qué no te quedas tú embarazado? ¿Crees que es fácil?"León se rió, se levantó y sacó a Rion de la habitación. Bajó las escaleras y se encontró con Sean, que acababa de llegar y de ducharse."¿A dónde vas, papá?", lo increpó León."Voy a la cocina, ¿por qué?", preguntó Sean."Mejor pon a dormir a Rion, que lleva dos horas despierto", dijo
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