Capitulo 3. Herido.

Después de un rato, el auto se detiene, en un lugar que parecía ser un edificio abandonado. Estaba en un barrio periférico, muchas personas miraban con curiosidad al auto que se detuvo ahí.

Shi... con una cara seria y frunciendo sus cejas, él chofer le pregunta con un tono sospechoso;

Es este el lugar de tu amigo.

Manuel asiente con la cabeza.

Me voy, solo dile a tu jefe que tomare mis vacaciones, espero que no vuelva a necesitar de mis servicios.

Con una sonrisa sarcástica en el rostro y una mirada fría el chofer responde;

creo que eres indispensable para el negocio del jefe, se volteó hacia Manuel,

con una mirada fulminante;

No creo que te deje disfrutar por mucho tiempo tus vacaciones.

Manuel con una voz fría y una mirada maligna;

Ya completé el trabajo, no le debo más.

Puedes irte, pero, cuando viste que alguien salía del negocio así nomás. Usted cree eso mismo muchacho.

El, con una mirada fría en el rostro, responde no.

Pero estaré preparado por si le olvida su promesa y no quiera cumplir su palabra.

Un consejo muchacho, —

ya que soy un viejo, que está a mucho tiempo en este mundo,

—siempre esta alerta todo el tiempo, más si piensa abandonar este mundo.

Porque las palabras se los lleva el viento, no espere que un gran pez, cumpla con algo tan banal, y mas si eres un hombre irremplazable en su negocio.

Un momento después el hombre que tenia una mirada fija en el móvil, menciona que el pago ya está, fue transferido en esa cuenta.

Manuel sin mencionar palabra se baja del vehículo, con la mano en su hombro herido.

con una sonrisa burlona en el rostro del chofer, pronuncia esas palabras disfrute tus vacaciones, nos vemos pronto mi querido amigo. Se retira del lugar.

Estático en medio de la calle, observa el auto que se pierde en medio del caótico tráfico de esa enorme ciudad.

Pudo soltar un suspiro, estaba aliviado de librarse de todo.

Sigo herido necesito ir con él.

En el interior del edificio.

Manuel, se baja del ascensor en el quinto piso.

Frente a una de las habitaciones presiona el timbre, un hombre vestido con una bata blanca abre la puerta, tenía una cara fina muy seria, trago saliva, al ver al hombre en la puerta.

Después de observar detenidamente las heridas que tenia el hombre, y con una mirada sorpresiva pronuncia;

—Manu.

Ver a Manuel no era común, casi nunca se encontraban, dado los hechos solo cuando el, lo necesitaba de forma urgente se ponía en contacto con Juan.

Juan, era un doctor cirujano, en quien él tenía puesta su confianza. En muchas ocasiones fue de ayuda, ya que lo curaba de las profundas heridas sufridas en su trabajo, es un hombre muy discreto y sobre todo era fiel a la amistad con manu.

Después de un rato, pudo retirar el proyectil incrustada en el hombro de su amigo.

Empezó a limpiar con cuidado la herida, para después coser.

Pronto termino el trabajo, realmente era un buen doctor.

Tienes que reposar te inyectare un medicamento para cicatrizar y detener el sangrado.

Te quedaras acostado, hasta que vuelva del hospital, ahí te daré mi opinión sobre tu estado.

Con una cara pícara le dice a su amigo;

Por poco te desangras, la próxima vez te recomiendo seas más cuidadoso.

Con su cara fría y su voz medio dormida, por el sedante, que su amigo le habría inyecto con el suero; responde.

—No habrá próxima vez.

Puedes descansar aquí. Tengo que salir al hospital, me voy retrasado para una cirugía, así que solo volveré por la noche.

Eran como las 10hs de la mañana.

Juan le había puesto bastante sedante a su amigo, pues sabía bien que él podría salir disparado sin terminar con su medicamento.

El ya estaba en la puerta cuando escucho la voz de manu;

—Gracias.

Asiente con la cabeza, y se retira de la habitación,

Manu cierra los ojos, y entra en un estado de sueño profundo, provocado por el sedante.

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