Mundo ficciónIniciar sesiónCon seguridad, camino al mostrador, llevo el vestido en una mano y la tarjeta en la otra. Al acercarme, veo a Christian recostado a la mesa de cristal que exhibe algunas joyas y otros complementos. Sus brazos están cruzados y apoyados por completo en la mesa. El pullover gris que lleva ajusta sus mangas a sus tonificados bíceps y marca cada músculo definido de su espalda y hombros. Por unos segundos, la boca se me hace agua al verlo de perfil; sus labios suaves y gruesos







